miércoles, 20 de junio de 2012

Virgin prunes-Over the rainbow


Para mí, la banda que traigo para compartirles este día fue una con Bauhaus una de las mejores. Virgin prunes provenientes de Irlanda traen consigo un post punk/avant-garde muy diferente al que la mayoría de bandas de la época proponía, tal y cual ocurrió con Bauhaus pero no por esto se debe creer que tienen el mismo y estilo y menos que su música es parecida, en realidad Virgin prunes tuvo un estilo muy diferente al de Bauhaus. La banda que se originó en 1977 luego que sus integrantes tuvieran como fracaso otros proyectos tales como The prunes tomó como tema principal en sus canciones al Amor; ¡Oh pero un Amor concebido de una manera tan descabellada! no era el típico aquel de las canciones ochenteras donde un chico le decía a una chica que la amaba, la manera en que la banda tomó este tema fue tan variado y distinto viajando desde la locura hasta la muerte todo en base al Amor, claro que obvio está que la banda también tenía otros temas en sus canciones. La banda sigue siendo un poco desconocida por las masas quienes siempre se refieren a Bauhaus como una de las bandas que tenía canciones tétricas, no han conocido a Virgin prunes, en opinión personal el terror que delata a esta banda en sus canciones es un terror inigualable una sensación de miedo y delirio que combinadas llegan a producir un viaje por aquel cielo donde los pájaros no vuelan como dice alguna de sus canciones. Lastimosamente la banda terminó en 1986 pero nos ha dejado unos excelentes discos y actuaciones en vivo que sencillamente son inolvidables, también se caracterizaba mucho por actuar sobre las letras de sus canciones, era un show completo ver a esta banda en vivo y seguro que los que tuvieron ese privilegio lo recordarán incluso después de muertos. Over the rainbow fue una recopilación que se hizo de sus canciones más extrañas, donde encontramos desde canciones rallantes, hasta canciones con buen ritmo para bailar al estilo esqueleto. Sin más que decir he aquí mi aporte.

Tracklist:

1. Down the memory lane.
2. Jigsawmentallama.
3. Just a love song.
4. Mad bird in the wood.
5. Red nettle.
6. The happy death.
7. The king of junk.
8. Third secret.



domingo, 3 de junio de 2012

La extraña tarea del Sr. Moon

Un corroído pueblo quedaba escondido entre los arboles de un suntuoso bosque, a la mitad del continente, no es necesario dar latitudes según tengo entendido todos saben que queda enseguida de la gran capital Hashminet y enseguida del riachuelo Morton.

El pueblo, que sólo tenía pequeñas casas de un sólo piso era lugar de vida de nuestro personaje el señor Moon un reconocido artesano de ataúdes que trabajaba para las empresas de este mismo pueblo. Cabe decir que aquí todo es algo extraño, el mayor negocio del pequeño pueblo Plutonia no se basaba en conservar la vida; se basaba en adorar la muerte. La empresa cuyo nombre no escribiré, la más grande del pueblo hacía ataúdes y preparaba campos para convertirlos en santos, por una suma módica de dinero cada quien en el pueblo compraba su tierra y su baúl, era costumbre que cada persona cambiara su baúl el día de su cumpleaños y lo adecuara más al estilo en el que quería pasar la eternidad.

-Señor Moon, es usted solicitado en la generencia, Señor Moon- ha hablado la voz del parlante gris.

Con una postura cadavérica, corbata negra y de camiseta blanca, una caqueta y pantalones negros también y un sombrero de copa que no le iba nada bien a su pinta; daba pasos aletargados el señor Moon por todo el pasillo dejando a sus espaldas la crítica de aquellos que le tenían envidia por crear los ataúdes más lujosos de toda la región. Si, eran enchapados en oro, algunos con figuras apócrifas, en otros hasta esculpía perfectamente el cuerpo de la persona quien sería encerrada y finalmente nos topamos con su estilo egipcio donde hacía ataúdes con forma de píramides diminuta, bueno eso por no hablar también de su gran estilo matemático donde tenía todo tipo de figuras. Se abrieron dos puertas enormes y el señor Moon entró a un lugar oscuro y siniestro con un ventanal enorme al fondo y la figura más horrible que se puede imaginar una persona, su patrón.

-Saludos mi artista- Dice el demonio de la silla.

-Jefe, qué grato de nuevo verle en la empresa; me hacía ya algo de falta- respondió Moon.

-Bueno ya sabe usted de mis problemas de salubridad pero el asunto no es ese, el asunto por el que lo he llamado es algo muy diferente que nos está afectando a todos y usted como conocedor de la muerte debería saber qué hacer-

-Conocedor no diría yo, sólo un especulador, la tranquilidad de morir es inigualable señor-

-El asunto señor Moon, dejando atrás todos sus pensamientos artísticos, es que usted no va a poder ejercer de nuevo su profesión si no resolvemos el siguiente problema. El problema ya venía causando ciertos estragos desde nuestros ancestros quienes mencionan en sus textos religiosos que la gente del pueblo ya estaba perdiendo el placer de morir y querían apretarse a la vida yendo en contra de nuestro grandísimo señor dios. Bueno pues mencionaron también allí que esto volvería a ocurrir y...-

-Está ocurriendo de nuevo- dijo fríamente el señor Moon.

-Así es Moon, si la gente llega a perder el placer de irse a su tumba y que los gusanos degusten de sus sesos estamos hundidos en la ruina pues este arte que mantiene a más de cien personas ejerciendo profesiones mortuorias o relacionadas a esta se irá al caño-

-Yo haré lo que pueda, pensaré esta noche y la siguiente hasta dar con la solución. Miraré el crepúsculo todos los días haber qué han de aconsejarme los santos muertos-

-Eso era todo Moon, puede retirarse de mi oficina, si es de su agrado puede irse a descansar a casa que su mente deberá trabajar duro para encontrar la solución a esto-

El señor Moon, que avivado era, se fue a su casa con una sonrisa morbosa en su cara. No pensaría en el problema mucho pues a él poco le interesaba la demás gente; iría mejor a ver su mujer la señora Moon que siempre lo esperaba en su casa con un delicioso almuerzo, oh esperen acaba de mirar la hora el señor Moon creo que no es hora del almuerzo. El señor Moon al mirar la hora y darse cuenta que no era la del almuerzo se dirigió a otro lado de la ciudad a pensar a solas sobre la situación que lo abordaba últimamente, no hablamos del problema, hablamos de sus problemas personales.

-Llevo ya 10 años con mi mujer y es extraño sentirme así- hablaba consigo mismo -que me esperen con una sonrisa todas las tardes para alimentarme, me digan las mismas palabras de siempre y luego los dos dormir en la misma cama donde hemos tenido sexo tantas veces y tantas veces he pensado en otras mujeres. Mi vida, mi vida es tan montona. Recuerdo cuando era más joven y mi única esposa eran los sedantes, cada día me acostaba con uno diferente pero no abrazado sino más dentro de mí, en mi cabeza, cuando latía mi corazón fuerte y me daba la ansiedad los calmantes llegaban por montones; aveces droga aveces alcohol y otras veces cosas que ni siquiera conocía. Se acabó todas estas alegrías cuando encontré a la señora Moon y creí que su amor me extasiaría de esa manera, todo fue así hasta que llegué al altar-

El señor Moon derivó en un árbol y sentado reflexionó normalmente de su vida como muchas de las personas comunes lo hacen, se paró y decidió ir a casa de una amiga mejor. Pero antes llamó a su mujer y le dijo que se encontraran en otra ciudad esa noche.

-Amor, no quiero que la rutina nos consuma, larguémonos a otra ciudad por sólo una noche y vivamos aquello que en esta ciudad de casas con un solo piso no se puede vivir-

Llegó a casa de su amiga que no muy lejos se encontraba de su lugar de reflexión y cuando abrieron la puerta, sintió mucho asco y repugnancia al ver a una anciana arrugada que temblaba continuamente. -Pase usted- dijo la anciana con una voz débil, era una desgraciada de las que se había aferrado a la vida; debería haber muerto desde hace mucho, cuando ella muera le hará un lindo ataúd que deje entrar toda la humedad a su tumba y su cuerpo vejete no sería reconocido por las futuras generaciones quienes al encontrar un cadáver de alguien tan endeble pensarían que los ancestros fueron tan arrugados como esa asquerosa señora de verrugas y ojos blancos. Entró el señor y subió por unas escaleras atravesando un pasillo largo que parecía eterno, atrás de él lo perseguía la mujer con pasos que no definían un ritmo o periodo estable; esto lo frustraba más. -Todo tiene un ciclo- pensó -todo es repetitivo, hermosamente repetitivo cuando es natural, excepto los pasos de alguien mayor- al entrar su amiga lo estaba esperando al lado de una lavadora que hacía un sonido melancólico. La lavadora y la señora de edad no se diferenciaban mucho, se veían las dos haber pasado por más de un siglo y haber cumplido desde hacía mucho la supuesta función que según los cristianos alguien tiene sobre la tierra.

-Hola Moon, ¿cómo has estado?- preguntó su amiga.

-Yo he estado lo más de bien querida amiga, un poco liado con los trabajos que ponen en el trabajo ya ves pero todo bien-

-Veo veo, ahora estuve hablando con tu esposa estaba entusiasmada de ver que la llevarías a otro lugar a pasar mejor de lo que se pasa en Plutonia ¿la llevarás a la enorme ciudad que queda cerca de aquí?-

-Las ciudades enormes no me gustan, hay mucha gente viva, bueno eso es lo que creen la llevaré mejor a un pequeño pueblo pero quiero que vengas conmigo será una sorpresa para la señora Moon-

-No entiendo, le dijiste que irías a verte con ella ¿cómo será una sorpresa?-

-No le he dicho la hora exacta ni tampoco el lugar, quiero que vayas y le digas a ella que se den un paseo por otra ciudad mientras son las 6 de la tarde, así cuando sean las 6 ustedes estarán en esta dirección...-apuntó algo en un papel y se lo dio a su amiga-y estando allí yo llegaré con un enorme ramo de flores-

-Qué romántico, qué romántico. La señora Moon, siempre he dicho la más afortunada del pueblo por tener a alguien así a su lado-

El señor Moon tragó saliva y con el corazón un poco acelerado supo que la ansiedad de sus sedantes lo había abordado de nuevo. La lavadora tenía un sonido abrasivo que le hacía pensar de una forma extraña al señor Moon que se encontraba donde menos debería y quería estar, hablando con una de las personas que en su casa aceptaba la vida de una criatura que le quitaba un peso menos de su bolsillo al respirar. Se paró el señor Moon y dijo

-He de irme, sólo era para comentarte eso-

-Deberías venir más de seguido, me haces mucha falta- dijo su amiga mirando al suelo con un ademán de tristeza

El señor Moon se agachó y la miró a los ojos, sonrió y con la mirada pareció haberle dicho que él estaría allí a pesar que ya no tuvieran nada. Se fue de la casa sin despedirse de la anciana por temor a los estragos que podrían causar los demonios que dentro de él se ocultaban. Caminando a la otra ciudad fue por unos sedantes y cuando dieron las seis el señor Moon parecía más bien el señor Stoned, su madre la luna como él siempre pensó que era se encontraba viéndolo y lo perseguía por cuanto callejón extraño se metía. No compró ningunas flores, no hizo nada de lo prometido, sólo llegó a donde su mujer y con una grande sonrisa dijo

-Muy bien llora querida, aquí me tienes-

-Hola....Moon, ¿andabas haciendo eso otra vez? ¿qué te pasa hombre? dijiste cuando nos casábamos que lo dejarías todo por mí y de nuevo vienes a estar en las mismas, me sorprende que luego de 10 años hayas decidido romper tu promesa-

La amiga del señor Moon andaba sorprendida de lo que veía, era una oportunidad que ella podía aprovechar. El tiempo se cortó para la señora Moon por una sonrisa estúpida y débil que salió de la boca de su amado, en ese momento quiso correr y fue impedida por este.

-¿A dónde vas? mírame, he venido hasta aquí sin importarme los problemas del pueblo que todos ellos dependen de mí, a verte a ti y a hacer algo totalmente diferente querida. Me dijeron que solucionara los problemas de mortandad en el pueblo y se me ocurrió algo tan extraño pero sé que funcionará..-

-Suéltame Moon, no quiero verte así suéltame-

-Las veces que he estado sedado a mi mente han pasado cosas tan extrañas, y dejo de sentir mi cuerpo, jejejajajojo, ¿quieres también hacer lo mismo?-

No hubo tiempo para hacer otra replica, el señor Moon sacó de su traje negro un revolver que puso en estado de shock a todos los que se encontraban en el lugar y disparó al aire.

-La solución de nosotros, los de la empresa de Plutonia es esparcirnos a otros lugares donde la vida se haya como flor y acabarla y reemplazarla por la santísima muerte y como yo he sido encargado de la tarea..-

Bum bum, hirió a su esposa de muerte la cual cayó a sus rodillas y en una extraña pose de tristeza y pareciendo rogar consuelo quedo a los pies de su amado quien la miraba con un desprecio tan enorme.

-Como yo he sido encargado de la tarea, asentaré mi negocio dentro...-

Bum bum, disparó a la anonada amiga que estaba a lo lejos observando la escena.

-Dentro de esta ciudad, que la muerte os bendiga-

Dirigió el revolver a una de sus sienes pero antes de poder reaccionar las drogas que llevaba en la sangre hicieron tanto efecto que le dejaron inconsciente, al principio se pensó que el señor Moon también estaba muerto pero se le llevó a un hospital donde se curó al otro día y volvió a su pueblo donde matar era más que un arte por esta razón no fue encarcelado.

-Señor Moon, es solicitado en la gerencia- Dijo la voz del parlante gris.

Los mismos pasos, la misma ventana, el mismo demonio sentado en una silla quien pregunto a Moon.

-¿Cuál es la solución que me ha traído?-

-M-o-o-r-i-r, e-e-n v-i-i-d-a-


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