lunes, 29 de octubre de 2012

Untitled 9

Compraré un tiquete y me iré de aquí,
estoy cansado de oírte en el agua y mirarte en el cielo
necesito un boleto a otro mundo
necesito irme de aquí.

Sabes que siempre he sido un distraído,
paseando en medio de gente aferrada a la realidad
¡Oh!, tú tampoco me entiendes;
que me gusta caminar en las nubes.

Como te adoro, como adoro que no estés,
que así puedo pensar en si estuvieras,
como adoro que mi tren esté apunto de llegar,
no me verás nunca más.

Pero mírame levantar una mano y decirte adiós
¿no harás nada? quisiera que lo hicieras,
es tan confortante verte desde la ventana
de este transporte que no tiene estación de comienzo ni paradas.

¡Oh que te veo y quiero irme!
¡Yo te veo y quiero irme!......¡En ti!


lunes, 22 de octubre de 2012

Alucinaciones de medianoche

-Ya son varios los asesinatos ocurridos en esta ciudad, debería haber una autoridad capaz de atrapar a dichoso criminal hasta ahora desconocido, señor-

-Esa autoridad somos nosotros, se lo aseguro-

-¡Nada de eso! se han burlado de nosotros en nuestras mismas caras, muchas veces se han cometido estos crímenes siniestros en presencia de la misma policía, de los nuestros, somos unos incompetentes aquel hombre deberá estar contento en estos instantes, tiene la atención de media ciudad-

Habían pasado varios meses desde que en una ciudad sin nombre conocido, pues ya se ha extinguido, se encontraban cadáveres con los mismos rasgos de muerte; todos ellos con sus corazones extirpados, ausentes en donde deberían estar sin latir. Los detectives que eran muy pocos en cantidad y habilidad buscaban desesperadamente al hombre o mujer que fuera responsable de tales actos siniestros; las personas asesinadas no tenían nada en común, únicamente su falta de corazón literalmente. Meses de búsqueda en los que un sólo hombre había burlado a todo tipo de autoridad de manera desconocida.

En la torre del reloj, ubicada en el centro de la ciudad y donde se podía ver toda esta, se deslizaban las sombras de los gigantescos minuteros y segunderos que marcaban la hora correcta para toda la ciudad; habían perdido la cuenta de la cantidad de tiempo transcurrido, pero había alguien que contaba el tiempo con la misma precisión que dicho reloj. Sin más ni menos; era pues el dueño de este don el mismo que administraba el reloj de la ciudad y lo arreglaba en tiempos de apuros, no era el único de la ciudad pero si el único confiable; decía el hombre de vez en cuando, la verdad era muy poco lo que se le escuchaba hablar. De procedencia desconocida y padres no muy adinerados el hombre del que hablamos no era el más atractivo pero tampoco un jorobado de Notre dame; su cuerpo cadavérico a menudo se proyectaba en el panel del reloj y era tan delgado que se le confundía con el mismo minutero del artefacto, pocos sabían de su existencia pero él sabía de la existencia de todos, un sospechoso perfecto para los crímenes que buscan.

-Han reportado un nuevo asesinato en la parte sur de la ciudad, esta vez se han adentrado hasta la casa de un ser adinerado quizás sea esta la respuesta que buscamos-

-No creo sinceramente, señor, que nuestro enemigo quiera algo de dinero-

-Vamos, no sea pesimista que quiero descansar hoy; hemos estado mucho tiempo pensando en este caso-

Sus ojeras eran enormes, si, las del hombre del reloj. Dormía muy poco observando como pasaba la luna de extremo a extremo o cómo era reemplazada por el sol, creía que eran el mismo astro pues su educación era poca, una vez se le creyó oír que dijo que una era una dama vestida de invierno y la otra del verano, alguien le preguntó sobre el otoño y enfureció sin decir nada. Son cosas que comenta la gente, que dicen que el tipo de allí está loco. Ciertamente este hombre tenía una obsesión muy grande por el tiempo pero esto no significó nunca que presentara signos de locura; rechazado pero sosegado era aquel tipo. Dormir para él es una pérdida de tiempo, en conclusión.

-Señor, el problema es que no tenemos coche; se los han llevado todos por una emergencia de robo al banco central-

-¡Rayos! que el tiempo está en contra nuestra-

-El tiempo no, la ocasión. Bueno sígame y tomáremos un coche de estos civiles; sólo con mostrar nuestra placa tendrán el deber ciudadano de ayudarnos-

-Con tanta paranoia....no creo que la gente quiera ayuda-

Rápidamente tomaron un coche y se dirigieron al punto del crimen donde encontraron como esperaban de nuevo un cadáver con la ausencia de corazón, nada extraño era para los dos pero si para los pocos espectadores que aún no se enteraban de la situación de la ciudad. Llamaron a los centros de salud y criminalística avisando de la baja, no eran los únicos que estaban hartos de recibir esta noticia. El cuerpo putrefacto con ojos chispeantes parecía no haber tenido tiempo para gritar. De nuevo en la estación de policía los dos hombres comenzaron a estudiar el caso de la nueva muerte donde encontraron algo que sería totalmente revelador para el caso; todos aquellos hombres muertos habían visitado la torre central del reloj en algún momento.

-Esta parece ser nuestra clave, creo que alguien vive dentro de los relojes-

-Ha usted perdido la cordura señor, nadie puede vivir dentro de los relojes-

-Me refiero al reloj central de la ciudad, vamonos ya mismo a la casa de ese hombre, digo al reloj-

Nuestro hombre minutero y ojeroso con orejas robustas y bien formadas se la pasaba todo el tiempo yendo de un lugar a otro fijándose cuidadosamente que el reloj estuviera en buenas condiciones, sabía que si no hacía esto muchas de las personas llegarían tarde a sus trabajos o nunca encontrarían al amor citado. Engranajes y piñones examinaba con cuidado y quitaba con mucha minucia los pequeños granos de polvo que encontraba en ellos, justamente estaba limpiando uno de ellos que no representaba una gran amenaza cuando alguien tocó a la campana de la torre del reloj, no eran las doce del día ni de la medianoche eran los dos hombres quienes estaban afuera esperando a que su conjetura de la vivencia en un reloj fuera cierta, abrió el hombre minutero un poco displicente y les dejó pasar pues afuera había mal tiempo.

-Señor, imagino que por nuestros trajes sabrá perfectamente que somos detectives-

-Si-

-Hemos venido a hacerle unas cuantas preguntas sobre los asesinatos ocurridos, no le quitáremos mucho tiempo-

-Tiempo, dicen ustedes, que llevan el tiempo perdido desde que han tocado a la puerta-

El hombre lánguido les invitó a subir hasta donde se encontraba el gigantesco reloj con todos sus engranajes, subieron unas escaleras que no tenían ningún descanso parecían ser infinitas; un poco peligrosas pues no tenían mucho soporte y estaban hechas de un metal ya oxidado. Se escuchaba por toda la habitación los fuertes ecos de los sonidos que daban el constante segundo, algo insoportable para un par de personas pensantes como lo eran los detectives, estando arriba el hombre que parecía ya no tener ojos por la falta de luz se detuvo y comenzó a hablar de manera tenue.

-Han dado ustedes con la persona que lleva hacia el verdadero culpable, y los felicito. Pero pierden su tiempo-

-¿Dice usted que tiene información sobre el culpable de todos estos asesinatos?-

-Si, eso mismo. El problema es que si me escuchan seguramente otra persona morirá y no podrán hacer nada, ¿qué harán con su tiempo señores?-

-Bueno, yo y mi compañero pensamos que es mucho mejor escucharle y atrapar al asesino, después de todo si venimos luego puede que usted no tenga tiempo para hablar-

-Jojo, veo que ya nos entendemos señores, han acertado con dicha conclusión. Bueno la persona a la que yo me refiero duerme conmigo y parece que vive conmigo desde que yo recuerdo.-

-¿Qué es lo que usted dice señor?- Los dos detectives se miraban extrañados.

-Si, si, ya se que los sucesos ocurridos y dichos me convierten a mí en un complice directo de tales asesinatos, no tienen por qué recalcar mis errores. He intentado controlar a esta bestia infame de la que hablo pero no he tenido el tiempo ni la fuerza para poder lograrlo-

-Pues bueno, díganos en qué parte está este dichoso ser-

-Es demasiado obvio, estamos dentro de él-

-Señor, nosotros hablamos en serio y fuera de las teorías o filosofías que usted tenga hay personas en peligro allá afuera, de hecho todos estamos en peligro. En cualquier momento podemos morir-

-Ha dicho usted bien, en cualquier momento. Pero bueno, si quiere saber qué es lo que pienso afuera de mis ideales me temo que tendrá que irse-

-Sabía que este loco no nos iba a ayudar compañero. Lo supe desde que entramos a este lugar tan extraño, es obvio que la falta de comunicación le ha menguado el cerebro-

-El cerebro y el corazón son cosas muy diferentes señores detectives-

Sonó entonces la verdadera señal de la medianoche en ese día nublado parcialmente, una llovizna caía lentamente ya no había mal tiempo. Al sonar la medianoche el hombre flaco cayó al suelo y comenzó a gritar de dolor.

-Se los dije, que si no me escuchaban....alguien más iba a morir-

Extrañados los hombres miraban la agonía del ser flaco quien comenzaba a escupir sangre al suelo, la sangre parecía secarse y se camuflaba con el oxido. Uno de los hombres sintió asco, el otro permanecía friamente callado.

-Todas las noches, todas las medianoches es la misma sensación. Una araña cuelga de mi corazón, inyecta un leve veneno a él para adormecerme, me duele el corazón, siento como acaricia lentamente mi órgano para inyectarme dicho veneno. Este veneno......e-s...-

El hombre cayó al suelo repentinamente e intentando y luchando como si fuera un último suspiro volvió a recuperar parte de su brío. Los dos detectives seguían mirándole de manera curiosa y al recuperar un poco el aliento el hombre reanudó su conversación.

-Este veneno....es lo que me deja aquí sin poder manejar el tiempo, pierdo mi tiempo con los ojos abiertos mirando el techo mientras de aquí dentro sale una araña sedienta de sangre, su alimento es sólo eso, la sangre pura. Inexplicablemente mi corazón lo ha tomado como si fuera su lugar de incubación, debieron escucharme, debiero...r-o-n, v-a-a...-

De manera escalofriante el hombre quedó boca arriba mirando al techo, movía sus pupilas pero no daba ningún otro signo vital, los detectives creyeron que ya había muerto. Desentrañando el medio de su pecho unas enormes y delgadas patas emergieron de su piel, cada una era tan filosa que atravesaron fácilmente la piel del supuesto cadáver, luego salió una enorme bola con diminutos pelos y de color negro, lo que decía el hombre era completamente cierto; tenía una araña dentro del corazón. La araña no dudó en abalanzarse sobre uno de los detectives, cuando alcanzó a uno rápidamente le rasgó el cuello con sus enormes patas casi que decapitándole, el hombre cayó al suelo y como si perdiera la bestia toda conciencia sobre la pelea fue directo a su corazón donde rajó su pecho tal y cual lo hizo como de donde salió, al corazón le apuntó con su telaraña y pegado este quedó a su rabo, fue entonces detrás del otro detective quien ya tenía un arma. Disparó desesperadamente intentando matar a ese demonio pero no consiguió más que tener el descuido perfecto para el predador, fue tumbado al suelo a este inyectándole su veneno y su corazón fue unido hacia el otro como si fueran dos fresas enormes. La araña negra como la noche se fue de nuevo hacia donde estaba el cuerpo del minutero, incrustándose en su pecho y tejiendo una extraña tela que ya no era telaraña sino más bien como si fuera un poco de piel.

Acarició lentamente el corazón de su cuerpo haciéndole latir de nuevo, recobrando el sentido el hombre lánguido observó el cuerpo de las dos personas que aún emanaban sangre que quedaba en sus venas; no hizo más que protestar quejándose que no había tenido tiempo de detenerla de nuevo y que ella era su huésped aún.

Miraba entonces el reloj, junto a su compañera que seguramente ahora se encontraba satisfecha luego de haber devorado a los detectives; si, lo miraba con mucha precisión, sabía cuándo pasaba un segundo más lento que otro o uno que fuera más rápido, lo sabía perfectamente pues sus latidos daban cada uno de ellos con una precisión única, con la exactitud de una araña.

Escribió antes de morir junto a su terrible obsesión, sobre una hoja de papel que fue encontrada luego de la demolición de la gran torre del reloj, la frase que desde entonces le hizo conocido:

"Mi reloj se detiene a la medianoche, cuando da lugar el tiempo a mis alucinaciones"

sábado, 20 de octubre de 2012

¡¡Noticia urgente!!

Lectores y lectoras de nuestro blog, lamentamos traer esta noticia a ustedes pues no sólo se ve afectado en su gran mayoría nuestro blog sino que también nuestro ánimo para subir y divulgar estos discos y bandas que no para todos es posible encontrar en su ciudad. Lo que ha sucedido es que han bloqueado la cuenta del blog en mediafire, con lo que varios tesoros de la banda se han perdido; uno de los más lamentables es la discografía de Los Beatles, no sólo nos han jodido la cuenta en mediafire sino que también han bloqueado varios vídeos de nuestro canal en youtube. El sistema argumenta que es que no tenemos los derechos de autor de dichos materiales.

Es obvio que el sistema no comprende que nosotros no buscamos enriquecernos con el talento de las demás personas, pero su sociedad de consumo está segada en la producción y la compra del arte como si fuera algo a lo que se le pueda poner precio. No entendemos aún que el arte no tiene precio, y no entienden que aunque lo tenga esta página no busca de ninguna manera el afectar a los artistas que se interesan en vender sus productos; con la cuenta de mediafire bloqueada me temo decirles lectores y lectoras que más de 80 discos y publicaciones en el blog se han perdido, será como comenzar desde cero. Así que por ser un trabajo arduo y que requiere de mucho tiempo pedimos ayuda de ustedes lectores y lectoras para que este blog no se derrumbe a causa de las normas capitalistas de nuestro mundo, ayúdenos a recuperar los discos perdidos subiéndolos de nuevo ya sea a cualquier servidor, obviamente mediafire.com ya no es una opción, pueden subir los discos y colocar los links como comentarios en las entradas que ya tengan sus links rotos. Con su ayuda podemos de nuevo reavivar la música underground.

¡Que somos ruido, somos parásitos! 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Décima víctima-Décima víctima (1982)




Muchas veces nos referimos a España tomando a Parálisis Permanente como una de las bandas más representativas dentro de la ola siniestra que hubo en ese país. Bueno, pues como siempre se ha dicho en este blog no hay que desprestigiar a las bandas underground, hoy traigo al blog una banda no tan underground pero si muy poco apreciada, su nombre es Décima víctima. 

Esta banda que constaba en sus inicios de un trío y luego se transformó en un cuarteto de dos españoles y dos suecos proviene de Madrid y sin duda es una de las bandas más frías que ha existido en la historia siniestra de España. Su estilo, existencial y depresivo parecido para mí a Carmina Burana (banda del mismo país) contiene unas excelentes letras y ambientaciones muy clásicas dentro del post punk. Es lo clásico, un post punk ochentero que no tiene otra intención más que expresar el "estoy acabado". La banda de poca duración como muchas de su época alcanzó a grabar varios sencillos, un maxi y dos Lp's también tengo entendido que se le han hecho un par de compilatorios y ha participado en varios compilados de pop, punk y música gótica que se han hecho en el mismo país; aquí traigo entonces uno de sus Lp's con nombre homónimo al de la banda. Un excelente material para los desahuciados que quieran acobijarse por guitarras, teclados y voces apagadas. 

Tracklist:

1. La voz que me persigue.
2. Más allá del silencio.
3. Inseguridad.
4. Escombros de un triunfo.
5. Otro futuro.
6. Almas perdidas. 
7. Hacia la luz.
8. Fe en ti mismo.
9. Detrás de la mirada.
10. Desde el acantilado.
11. Hasta el límite.
12. Decisión.



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