martes, 2 de abril de 2013

La muerte y el loco

El otro día un Hombre de traje gris con negro caminaba por la acera hacia a su trabajo. Iba de sombrero y muy alegre por el camino pensando en sus qué haceres del trabajo. Interrumpido por los ruidos de la construcción el Hombre de traje gris con negro cambió su camino habitual. "Estará bien por hoy...". La nueva vía silenciosa atravezaba por viejas casas de la ciudad y un bosque con robles de raíces mohosas. "Tendré que tener cuidado para no deslizar" se decía el hombre de Traje gris con negro. 

Pasó un largo rato caminando entre grandes robles y casas distanciadas, el pobre Hombre que iba afanado ya para su trabajo encontró de nuevo una interrumpción. 

-Ey, tú hombre ¿qué haces caminando en medio de mi jardín?- gritó una voz extraña en la distancia. 

-¿Jardín dices? veo que por aquí pasa el camino que viene de la calle- Contestó el Hombre.

-Eso no significa que sea el camino por donde pasen los que vienen de la calle. Serás testarudo como todos los Hombres grises y negros-

Nuestro personaje se disponía a devolverse por el camino que había tomado....

-Ey eyy eyyy ¿qué hace usted? ¿no me ha entendido?- de nuevo dijo la voz sin dar a conocer aún su identidad.

-Regreso, me ha dicho usted que el camino es suyo. No quiero usarlo más.-

-Pues ya lo está haciendo, imbécil. Vale, vale, haremos una pequeña dinámica para arreglar este lío.-

-No veo por qué tanta importancia a un viejo camino.-

-Aghjjj, tonto Hombre grisaseo....- De repente aparece un anciano detrás de uno de los troncos de los árboles. Su pelo alrededor de las sienes y la parte trasera del cuello era de un color muy blanquizo. Carecía de camisa y llevaba puesto un pantalón azul muy rasgado, casi hecho jirones. Ni siquiera llevaba un buen calzado, un zapato medio roto y el otro ni siquiera era el par del dañado. De aspecto laguido y jorobado se acercó cercamente hacia el Hombre de negocios, su cabeza casi dio a las costillas por su pocisión doblada.

-Este camino es de mi cada, mi casa es la que queda enfrente, este es mi jardín y mis grandes robles llenos de hermosa humedad. Quiero decirle, quiero decirle.....que este camino de tierra que pasa en medio de ellos no es mi camino. Mi camino lo es todo, ¿me entiende?, tendrá que quedarse un buen rato aquí hasta que un autorizado pueda sacarle.- Dijo el anciano manoteando en el aire.

-No tengo tiempo para estupideces- Alterado y confundido contestó el Hombre -Me espera un día arduo de trabajo-

-Olvide su trabajo, si regresa no encontrará el camino. A menos que escuche las palabras de este estúpido anciano-

El Hombre desconcertado no quiso perder más el tiempo discutiendo con alguien que había perdido la razón. Dio la vuelta y sin mirar atrás, apretó la mano a su portafolio y emprendió una marcha más rápida que lo normal. "Caminaré el doble de rápido y en menos de quince minutos tomaré el camino de la vía principal, tendré que abordar un taxi o un autobus...." confiado el Hombre se decía a sí mismo. Era un Hombre optimista, de buenos negocios, de aquellos que son valorados en las empresas por generar buen dinero. De aquellos que se dejan manejar fácilmente por las obsesiones materiales. Obviamente no era un percance para él. Sin embargo, como en todo cuento, los ancianos que anuncian los presagios tienen la razón. Los robles a medida que pasaban se hacían cada vez más altos y parecían estar más cerca. Las casas que antes estaban distanciadas ya no se podían observar más entre una malesa creciente. El camino de tierra tomó un contorno más recto cada paso, el Hombre de negocios aún seguía sin estar alterado. 

Todo esto cambió cuando el paso ya no fue sobre la tierra sino sobre piedras que aparecieron de la nada y el hombre llegó a un gran árbol que parecía marcar el centro. El camino formaba un círculo alrededor de aquel árbol. Pensando que detrás del guardían enorme podría seguir un camino que lo dejaría más cerca de su destino; el hombre continuó rodeando el árbol pero encontró algo extraño en la parte trasera. El anciando pegado se encontraba al gran guardían del bosque, como si se hubiera deshecho de su joroba; al despegarse del tronco sonaron unos cuantos huesos resquebrajados y el anciano pasó a su pocisión original. 

-Hombre, mi Hombre de buenos negocios. Le dije que se quedara quieto en aquel pedazo de tierra. Este camino no tiene regreso a menos que pueda escucharme. ¿qué tanto le interesan ahora sus ingresos?. Posiblemente no tendrá ninguno este mes, este año, este siglo...- dijo el anciando con una sonrisa socarrona. 

-No sé qué es lo que usted le ha hecho a este camino, si este bosque es más frondoso de lo que pensaba. Eso no me importa. Está bien, esta vez le haré caso....- dijo el Hombre un poco asustado.

-Ja - Ja - ¿Je?- El anciando cada vez con una sonrisa más diabólica se acercó al hombre cuan si fuera una serpiente que puede volar a través del aire. -Veamos señor, que lo que usted ahora está presenciando no tiene ninguna lógica ¿le molesta no saber la cifra exacta?- Rodeaba al Hombre con las intenciones de intimidarlo cada vez más, sin embargo el Hombre parecía estar inalterable, no podía viajar más entre sus miedos o quizás estaba muy ahogado por ellos. 

-Es esta mi historia que le sacará de aquí....escucha hombre escucha ¿qué diferencia hay entre un muerto y un loco? JAJA- rió fuertemente el anciano mirando hacia el cielo...

Aquí comienza el relato del anciano....

I

"Se habla entonces de alguien que pudo en un tiempo desafiar al mismo Dios con todas sus fuerzas. Un hombre alejado en un pequeño pueblo que constantemente observaba los truenos caer sobre su aldea. Cansado de la injusticia y la destrucción, el hombre elevó plegarias malditas en un alcantilado....habló a los cielos de cómo sus ilusiones se habían resecado, de cómo las creencias se hacían más absurdas. Habló de sus tiempos solitarios y las veces que se miraba en los espejos, reparando todos sus defectos. El hombre poseído por una risa olvidó el límite del alto acantilado. Quiso entonces caminar sobre los vientos fuertes pero la física lo impidió. 

Cayó rodeado de algunas pequeñas piedras, sólo los animales que se encontraban amarrados al gigantesco barranco lo vieron gritar. ¡¡Podría matarte!! el hombre riendo creyó volar hasta golpear fuertemente su cabeza. Por fortuna fue rescatado por unos marineros que se encontraban en la zona. Le llevaron al hospital donde se le curó casi que totalmente, se hirió la razón. No pensaba como las demás personas luego de su accidente, quería tragarse las mismas escrituras biblícas creyendo que tenía demonios adentro. Se colgaba de la frente los escapularios para ahuyentar pensamientos de asesinato y muerte. Dejó de hablar con las personas y se encerró solo en su casa, un familiar le llevaba sus sustentos constantemente pero se los tiraba por una ventana como si fuese un animal salvaje encerrado. Sigo creyendo ahora que no era bueno ni malo, sino un alma celeste y sensible."

II

"Algunos podían sentir hablar por las noches al accidentado. Parecía no dormir en las noches, parecía temer de algo. Los niños como siempre con sus maldades se acercaban y hacían ruidos en los techos para escucharlo gritar. Habían algunos peores que se aliaban con adultos para verlo correr por toda la casa, escondiéndose debajo de los muebles y la cama. Llamaro en poco tiempo a un psiquiatra que dictó que era una falla netamente cerebral debido a su accidente. Había una nueva metodología para el tipo de la demencia, se trataba de algo anacrónico para nuestra época. Comenzaron el psiquiatra y un grupo de inescrupulosos a torturar a la persona con herramientas que parecían traídas de los mismos infiernos. Amarraban sus extremidades y le colpeaban su cicatriz con un martillo, intentaban recrear el momento del trauma para que así el loco pudiera superarlo.

Los métodos sólo consiguieron alterar más al paciente, pasó a ser más paranóico al punto de llorar de angustia al sólo ver la cara del médico que lo atendía. Entonces el doctor hizo una interesante aclaración:

-Hemos conseguido lo que queríamos, hemos conseguido que los miedos se puedan palpar, ahora debemos volverlos hacia un cause. Una especie de deshague, es sencillo como un río que va a dar al mar. Sus ideas enfermizas se irán con la siguiente parte del tratamiento.-

Comenzaron a sobre-excitar sus ideas de demonios contándole cuentos extraños. Él siempre se escondía cuando había alguien en la casa; pero era inevitable no escuchar las palabras que decían. Caos, desesperanza, sentimientos hechos palabras y expresados hacia el hombre que aún no podía ver el mundo real."

III

"Jamás tuvo la culpa. La tuvo el doctor por haberlo incitado. Sin embargo culparon al loco de la muerte del doctor pues fue su físico quien lo atacó. Lo hirieron de muerte y dejaron encerrado en su casa, querían que se desangrara lentamente, querían ver que sus demonios comieran de su sangre. Era el privilegio de morir, decían todos en el pueblo. Su locura no había tenido cura. Había empeorado a manos de un respetado doctor quien decía ser el más cuerdo de los cuerdos, todos los demás cuerdos le siguieron. Oraron en el pueblo para que el pobre alma del loco pudiera ser liberada del infierno.

Sin embargo, esto fue desde la perspectiva del pueblo 

-¿Puede alguien escucharme? ¿puede alguien escucharme?.....- gritó el loco durante varias horas acostado en el salón. Agonizando. 

-¿Puede alguien escucharme?...- susurró finalmente.

-Si- respondió el vacío.

-¿Quién eres?- dijo casi sin aliento el hombre loco.

-Soy la mujer de la que todos hablan cuando están vivos y la que todos olvidan cuando están muertos. Soy la que todos piensan que lleva túnica negra y una gran guadaña.- 

Comprenderás la identidad de quien hablaba con el moribundo loco."

IV

"Abrazado al vestido de la mujer el hombre comenzó a llorar. 

-Sé que has venido por mí y me conducirás a la más temible oscuridad, que de esta casa ninguno de los rincones puede igualar. Sé que lo veré todo negro, me lo han dicho, puesto que estoy maldito. Has venido a cumplir tu labor; yo te pido por favor que si me llevas a un lugar unicolor que sea por lo menos sosegado. Me han torturado por mis ideas y pensamientos. He sido considerado un enfermo mientras otros locos son considerados como genios. ¿Qué pasa? te he esperado, te he esperado y te he visto, termina lo que viniste hacer- suplicó el loco.

-Vengo a decirte que no tengo ningún trabajo qué hacer aquí- contestó la Muerte.

-¿Pero qué dices? ¿qué me dices?....si he estado todo el tiempo esperando tu presencia. Por favor, vendrán mañana si se dan cuenta que no estoy muerto. Vendrán y de nuevo me engañarán con sus palabras. Me harán creer que he bebido cuando mi cuerpo tiene aún sed. Me harán creer que he soñado cuando sigo despierto- lloraba el hombre totalmente desconsolado.

-Tú no estás despierto mi querido amigo. Sólo no te han callado.- dijo la Muerte -He venido a decirte que lo mejor que tienes por hacer es aprender a manejar tus palabras. Pues ellas serán tu maldición, el decirlas y el pensarlas eternamente.-

La Muerte caminó hacia la ventana que ya estaba iluminada por la luz de la Luna llena. Pequeños trozos de polvo se podían ver en la luz, danzando al compás de una Danza Macabra. 

-No, dime que no es cierto lo que me has dicho. Dime que no estoy condenado a estar herido, dime que mis heridas son reales y que podré irme contigo. Te lo suplico.- se arrastró el loco hasta los pies de la muerte.

Mírole la Muerte con mucho desprecio que casi le da un puntapié. Al ver el río de lágrimas que salían del rostro boca abajo del hombre loco le dijo que se parase un instante y le diría algo."

V

"-No es tu estado una condición muy diferente a los de los muertos- dijo la dama. -Ellos condenados al silencio y tú condenado a no ser escuchado. Ambos tienen lo mismo. Ambos deberían disfrutar de lo que tienen. Tú estás lamentándote de ser escuchado, los muertos se lamentan constantemente de jamás poder pronunciar una sola palabra- 

-Yo quiero estar callado entonces, para no decir más idioteces. Dame ese privilegio dama de la noche; quiero ser como los muertos- se levantó el hombre loco y púsose de hinojos.

-Sigues sin entender mi querido buen hombre. Las torturas acá propinadas son pinturas de los oleos de tus propias palabras. Quiero decirte que mientras los muertos dibujan con pensamientos y en silencio, tú sigues aquí lamentándote de tus horribles pinturas y vociferando para hacerlas aún más horribles-"

Aquí termina el relato del anciano.

-Así que mi buen hombre de negocios, es esa la única manera de salir de este camino- dijo el anciano.

-No sé a qué te refieres, no he dicho yo ninguna palabra a excepción de las que comparto contigo- dijo el Hombre.


-¿Cuál es el pronóstico del paciente?-

-Debemos sobre-excitar sus ideas sobre aquel bosque. Seguro de esta manera le tornáremos a la cordura-

-José David León Rodríguez-


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