martes, 29 de julio de 2014

El Iris, Lago de los recuerdos.

Dos pequeñas personificaciones de recuerdos vagaban por la baldosa de una casa muy diminuta, escalando cada uno de los inmuebles que habitaban en el lugar y buscando cuidadosamente una Nave qué abordar. Para un recuerdo, una Nave es un ser humano, y bien es sabido que como hormigas los recuerdos se esconden en rincones de manera inteligente y como polillas caen precipitadamente sobre las cabezas que pretenden invadir. La Nave que esperaban los dos insignificantes e invisibles insectos se encontraba haciendo parte de la rutina, ya se sabe; un poco de trabajo, un piloto automático que es para lo que son útiles mientras no haya nadie quien la tripule. Atenciones sin importancia que ayudan a mantener cada una de las cosas que existen en el mundo extraño e inmenso de las Naves y su mantenimiento. Cabe decir que nuestros dos personajes que no pueden medirse ni en centímetros, ni en milímetros tenían también alguna aproximación de sexo. Quien pudiera verlos le llamaría al de color azul Hombre y al de color rosado Mujer, todo esto debido a nuestro estúpido y complicado mantenimiento de seres humanos.

La enorme puerta ubicada en la sala se abre, el frío de una noche de altas horas se escabulle por cada una de las líneas que hay en suelo llegando hasta nuestros dos sujetos a manera de una fuerte ventisca. La luz fuerte de una lampara que asemeja a Luna, se proyecta en un techo con color blanco dando la leve impresión que dicho satélite natural puede salir en un día lluvioso.

-Rápido, tenemos que escondernos- menciona el recuerdo de color viril. -Al menos hasta que se encuentre sin energías y debamos hacer nuestro trabajo-.

Existen roles diferentes entre los recuerdos que deambulan en el mundo en busca de cuerpos humanos. Algunos de ellos aparecen en el día y conducen cada uno de los pasos, de nuestros pasos, nosotros inconscientemente seguimos cada uno de sus caprichos; mirar fijamente a una mujer u hombre que se encuentre en la calle esperando que nos devuelva la mirada, concurrir un lugar que se nos es familiar, desarrollador una actividad rutinaria. Este tipo de recuerdos suele ser llamado en su mundo como Los Recuerdos de Sol, únicamente se hacen cargo de nuestros controles durante el día y pueden encontrarse en cualquier sitio. En un autobus, en la calle, en la entrada a una casa desconocida, en un viaje, en la misma comida. Los recuerdos que siempre son amigables, reciben otros en nuestra mente y les dan el mando de la misma de vez en cuando para que cada uno de ellos se sienta cómodo de jugar con cada uno de los gestos. Es así como los días de los seres humanos, las Naves gigantescas, se hace y recorre lo que se llama el mantenimiento diario. Un manojo de actividades pensadas por los recuerdos, elaboradas para darles el sentido de vida a las máquinas enormes, quienes piensan tener voluntad propia. En la noche, como es lógico aparecen los más juguetones, recuerdos sumidos en el pelo del pincel de un pintor, recuerdos que sólo piensan en el caos y la anarquía. Son los bien llamados Recuerdos de Luna, hermanos lejanos de los Recuerdos del Sol. Libres también como es natural en la familia de las evocaciones; pero a diferencia de sus buenos hermanos son caceros y no se arriesgan a ser mundanos, recorrer el mundo y teprarse en las sofisticadas construcciones humanas, temen ser aplastados por otros recuerdos más fuertes, tienen miedo de salir de casa. ¿Cuándo nace cada recuerdo? es todo un misterio, lo que se sabe bien es que vienen de diferentes colores, no hay manera de pronunciar sus nombres; simplemente son particulas de color reunidas en un punto donde la naturaleza por producto del azar (tal vez en forma de broma) les da voluntad propia. La combinación de los recuerdos es lo que crea el comportamiento de las Naves, los seres humanos; las posibilidades son infinitas.

Dirigido por sus conductores actuales, la persona que abre la puerta de su casa, agotada de ser el títere de sus evocaciones; culmina su día preparándose un poco de combustible que ingresará a su boca. Hace alguna que otra tarea que no tiene mucho sentido, olvidando una programación para el día de mañana. El cuerpo cae sobre un lecho cómodo, un cojín muy suave a la cabeza y mucha espuma que hacen una forma rectangular para el resto del cuerpo; sobre cuatro varas de madera que estaban en cada una de las puntas. Para alguien como nosotros, apenas se oye el rosar de las sábanas, el sonido sordo de las cobijas que forman fricción con la piel y todo de nuevo en silencio. Rosado y Azul, los dos recuerdos, tuvieron que ocultarse inteligentemente en un lochero que se encontraba enseguida de la cama; para ellos que una persona apoye su cuerpo en posición de descanso podría significar un golpe mortal que podría causar un naufragio en los poros de la piel, derivando en alguna extremidad o lugar del cuerpo no apropiada para un recuerdo. Si así es, la máquina extraña que es el ser humano, cuya envoltura es una piel a veces blanca, negra, mestiza, etc. Es una vasto oceano peligroso para los recuerdos, donde ellos más diminutos que una célula humana pueden caer fácilmente; terminando en medio de lugares completamente desconocidos. La única manera que un recuerdo puede controlar la Nave de quien quiere abordar es yendo directamente a la compuerta principal del cuerpo humano, Los Ojos.

-Ya ha llegado el momento, rápido antes que cierre sus ojos- menciona el recuerdo Rosado.

Con movimientos parecidos a los de un simio, se realiza una travesía entre las puntas de los objetos ara llegar a la frente del sujeto que intenta descansar. Los Recuerdos del Sol saben que deben esperar el relevo de sus compañeros, así que no dan la orden de cerrar los ojos, únicamente hasta que llegan los pasajeros de la noche. En esta ocasión hay escasos, el hombre derrivado en el lecho rústico carece de sentir artístico pues ha sido poseído por una terrible indiferencia, característica de algunos recuerdos insípidos que muchas veces no es saludable tener en cuenta. Apoyados en la cejas comienza el intercambio de recuerdos, el ritual donde los nocturnos se mofan de los diurnos por ser cuadriculados y rutinarios mientras los diurnos se ríen de sus congéneres por ser encerrados y no tener un orden. Ha llegado el momento adecuado para saltar, Azul y Rosado toman una pupila separada y como un lago de un plasma extraño; en este caso de un color castaño que es el Iris de los ojos de la máquina se lanzan para darse un chapuzón que concluye con un leve lagrimeo del cuerpo humano. Un pestañeo somnoliento mientras tanto se toma el control de lo necesario y el pestañeo final que abre paso al sueño.

Los sueños, los sueños son pinturas de los Recuerdos de Sol y de Luna. Los sueños nocturnos siempre son más elaborados que los diurnos, solamente imagina que un escultor tendrá más tiempo para tallar una piedra o un marmol si únicamente se preocupa por realizar esta obra (este es el caso de los sueños nocturnos), los diurnos son más complicados; puesto que el escultor debe preocuparse también por las actividades normales, tal vez se encuentra en una casa concurrida con mucho ruido, así que tiene que esculpir, cerrar las ventanas, esculpir, alguien llama a la puerta, esculpir, es hora del almuerzo, esculpir, ha llegado alguien entrometido a interrumpir mi obra; ¡¡Carajo!! no tiene sentido continuar ya se ha dado un martillazo que no puede solucionarse. Existe algo lastimero entre los sueños nocturnos, muchos de los grandes Recuerdos de la Luna, suelen llevarse cada una de las pinturas, escritos, obras de arte realizados. No dejan rastro alguno ni incidencia de lo que se ha realizado, en muchas ocasiones los sueños nocturnos se evidencian en algún arte realizado al azar por un Recuerdo de Sol que misteriosamente se interconecta a la inspiración de quien ha creado el sueño nocturno, de esta manera puede un Recuerdo de Sol reconstruir el sueño nocturno y tornarlo diurno. Sin embargo, este proceso nunca es preciso. Azul y Rosado comienzan la ejecución de su obra.

Un personaje, con la descripción física en minuatura de la Nave. Piel mestiza, pelo de color castaño, ojos color castaño también pero ligeramente más claros, con pepilas negras concéntricas y una circunferencia central más grande que sus hermanas, nariz aguileña, de contestura normal ni muy grodo o flaco, orejas puntiagudas, lunares colocados al azar sobre las palmas de la mano; dos casi que atinan de manera simétrica. Le colocan un vestido casual, pantalón, botas, camiseta, no importa el color; no importa el material de la tela. Le han ubicado en medio de un cuarto blanco donde las paredes no se ven claramente.

Alto, ¡un momento!. Azul no ha tenido un buen día; el color de la casa, el estar encerrado, el mismo cielo, ver la luna en medio de un día nublado o ver el sol de forma cuadrada a través de rejas color marrón oxidado, elementos del cautiverio que no son más que veneno. Azul lentamente torna su color a ser más oscuro, pasa del azul que se entremezcla con el naranja de un atardecer, a ser un azul un poco más acercado a la noche. Luego, se torna apoderado por un delirio y frustación, como el lapiz de color que siempre es confundido con el color negro; el azul que tiene poca esperanza, el menos optimista de la familia de azules, es el negro azuloso o quizás el azul con tinte negro. Rosado estupefacto mira a su compañero y la obra continua. Azul decide pintar un cuarto completamente blanco del cual no se pueden ver las paredes, pero si existen, aleatoriamente coloca esferas flotantes en todo el cuarto y comienza lo que se llama una terrible pesadilla.

A los ojos del personaje soñado por Azul y Rosado, el cuarto tiene bolas de boliche flotantes color puramente negro, las líneas que demarcan las esquinas del lugar se pueden ver en un blanco un poco más oscuro que los demás (¿Cómo? tal vez un gris será). Una puerta aparece al fondo, una línea desde el suelo se eleva a una altura no mayor de tres metros desde la perspectiva del sujeto dibujado por Azul y Rosado, un suejeto extraño de bata blanca y botas color negro aparece al fondo, sus guantes rosados están ubicados en un extraño cruce de brazos; cada una de sus manos abraza el codo de la extremidad contraria. Su cara es cubierta por una capa de madera que tiene un gesto tallado con una navaja, la sonrisa que se puede evidenciar es siniestra. Rosado tiene también un repentino delirio de cautiverio y ubica cuidadosamente la conciencia de la Nave en el sujeto dibujado, quiere hacerle sentir como si de verdad estuviera vivo. Al lado del supuesto doctor que está en otra arista del cuarto aparecen dos hombres con trajes de color verde, parecen buceadores; con cascos circulares y enormes. Uno de ellos da un dispositivo a su presunto Jefe, quien presiona un boton color grisaseo en un panel. En los objetos esféricos se comienzan a dibujar por separado cada uno de los gestos de la Nave que ha sido abordada, la conciencia del ser humano se horroriza mediante la visualización separada de lo que hace su boca, sus ojos, sus pomulos, sus orejas, de manera asincrónica cuando son expuestas a diferentes situaciones de la vida. Con la sonrisa tallada en su rostro de madera el hombre el doctor se levanta un poco su mascara para dejar ver un arco oscuro que parece ser la silueta de la parte inferior de su boca. Dos esferas que contienen gestos de la boca se proyectan en la parte descubierta que el doctor ha dejado de su rostro, dándole una boca que se construye rápidamente ante la proyección; las células madre se reproducen a una velocidad extremada y le dan una boca humana idéntica a la del cansado personaje. Ahora tiene la boca igual al espectador, un vaso de vinotinto le es entregado por su ayudante que se encuentra en su mano izquierda; las esferas terminan su proyección de gestos asíncronos. El vaso de vinotinto es concluído con suma delicadeza, terriblemente la boca proyectada por cada uno de las esferas funciona como la real.

Azul tiene la idea de dotar a la conciencia con un pincelazo de curiosidad. La puerta de donde provino el doctor se cierra, una línea horizontal se desliza hasta la parte inferior; las tres figuras siniestras del doctor y sus ayudantes desaparecen completamente de la vista. El ratón que ahora está encerrado en el cuarto de sus propios gestos es obligado a ver al doctor como si fuese su queso, persigue desesperadamente la figura desvanecida en la pared blanca dando puñetazos al estrellar su sentido del tacto con la soledad. Está ahora solitario en medio de un cuarto extraño, se siente asustado por la capacidad del actor de reproducir una boca exactamente igual a la suya. Una idea terrible le aborda, la capacidad de su imitador de terminar de crear una réplica de su cuerpo y desprenderse hacia sus actividades cotidianas, un doble que se haga pasar por él y cometa locuras como aquellas que se ven en las películas de ciencia ficción. Desconsolado por la incapacidad del ratón, Rosado decide hacer que las paredes sean de icopor, un puñetazo más y el centro del experimeno rompe las limitaciones siguiendo a un cuarto improvisado rápidamente por Rosado. Se trata de un interminable laberinto de escaleras, se encuentra en un ediicio similar a su estación de trabajo, donde muchos de los ayudantes del doctor; cada uno con los trajes iguales sin poderse distinguir sexos hace tareas que al parecer se encuentran al mando del hombre de la bata blanca. La conciencia decide correr porque se siente confundida gracias a Azul. Baja las escaleras rápidamente evadiendo sin explicación alguna a cada uno de los ayudantes del doctor, quienes sienten ver u oir algo pero prestan poca importancia. En el centro del laboratorio se puede observar un símbolo con apariencia satánica; la estrella de cinco puntas, pero cada una de las puntas significa algo diferente a lo que cualquier religión pueda imaginarse. Anonadado pero sin olvidar su sentido de supervivencia pasa transversalmente de una puerta a otra, viéndose desde un punto superior. Sus pasos son sordos en el metal, ninguno de los extraños sujetos le termina por ver; cuando finalmente entra en un salón de cuadros.

Esto ha sido idea de Azul. El lugar es una mazmorra con ladrillos de color gris oscuro, el color favorito de Azul es el gris, derruidos por la humedad delatan una especie de lugar de tortura. La sangre seca se alcanza a escurrir por la línea de ladrillos inferior del lugar. Hay esposas colgadas de los muros, sufucientemente altas para dejar estiradas las dos extremidades y no poder tocar siquiera con las plantas empinadas el suelo. Intercaladas entre ellas se encuentran cuadros de santos católicos con caras diferentes a las normales. Aquí en este lugar de tortura, cada uno de los santos ha sido designado con el gesto de un pecado capital. Perversión, Avaricia, Ambición, etc. Cada uno tiene una mirada socarrona, una sonrisa que delata una maldad arraigada al corazón. Asustado más que confundido, Rosado a regado la tinta del Miedo sobre la obra, camina lentamente por un pasadizo que tiene el mismo ambiente descrito con anterioridad. Cada uno de los ojos de los Santos parece perseguirle, no pasa mucho tiempo para considerar la idea paranóica que está siendo observado cuidadosamente por uno o varios de los ayudantes del doctor. Sus pasos no aumentan el compás, siguen asustadizos y paralizados por todo el poder de las espeluznancia y el terror. Finalmente algo se puede visualizar al final, un marco de una puerta que da paso a una habitación mucho más grande. La pintura que se ve al fondo de la nueva habitación tiene dos hombres harapientos colgados y vivos a su alrededor, ninguno de ellos menciona una sola palabra pero vigila al nuevo intruso del lugar. Como se ha dicho antes, estos dos guardaespaldas encadenados e incompetentes, son la escolta inmóvil de una pintura enmarcada en oro. ¿De dónde ha salido la idea? ni Azul ni Rosado lo saben, la figura satánica de nuevo vuelve a verse en el cuadro, pero esta vez no parece ser una réplica usada como pabellón de un imperio, es el cuadro original. El cuadro original que tiene una estrella de cinco puntas, en su esquina inferior izquierda tiene un rayo cayendo sobre la tierra fuertemente, cargándola de energía, lanzando piedras a su alrededor; se trata del elemento Rayo. En su esquina inferior derecha puede observarse el caudal de un río fuertemente arrastrando objetos que obstaculizan su camino, se trata del elemento Agua. En su esquina superior izquierda el fuego arde y parece ser causado por los rayos que hay abajo, los árboles se queman y sus brasas se elevan hacia la derecha donde parecen adquirir dirección violenta por una fuerte rafága de energía, se trata del Fuego y el Viento. Arriba se observa la Luna, quien da una armonía al caos de los elementos; es quien dirige la escena. Acercándose un poco para observar bien la escena de la pintura que refleja un bosque sumido en tinieblas, color rojizo y purpura por el Agua, el Fuego y el Rayo; es escupido por los dos prisioneros que repudian cada uno de sus pasos más cercanos. La sáliva seca y ardiente alcanza la piel de la conciencia, dotada por curiosidad gracias a Azul, lee en la inscripción "Noche intranquila, noche imposible...." una mano esquelética y fría recorre su hombro, al mirar hacia atrás se encuentra al hombre con la mascara tallada en madera apuntándole con una pistola. Se levanta un poco la su fachada para dejar ver de nuevo la boca reproducida, sonríe naturalmente igual que su figura imitada. Antes de disparar el arma, Rosado decide dar un reflejo sobrehumano al personaje dejándole escapar por el pasadizo de los Santos con caras socarronas.

Cada uno de los Santos repite: "Sal a la vía pública" incoherencia que ha sido un error de uno de los dos Recuerdos de Luna, no tiene mucha importancia saber cuál; todo porque mirándose los dos recuerdos sonrientes, miran un reloj programado por los aburridos Recuerdos de Sol y se dan cuenta que han culminado su tarea, es hora de terminar el sueño. Deciden dar un final nublado para las escrituras, menciono nublado porque literalmente se termina la persecución del doctor y la víctima en un cementerio de tumbas olvidadas, donde las inscripciones de los muertos no pueden notarse a simple vista. Ha llegado la hora de salir, Azul y Rosado se miran de nuevo antes de treparse y salir por el lago de los ojos; ambos se sienten abrumados por un día nuevo rodeado de un escenario limitado pero aseguran fuertemente ser más originales que los Recuerdos del Sol.

-Apuesto a que la estrella de cinco puntas siempre luce mejor dirigida por la Luna- agregan en coro Azul y Rosado al encontrarse a Naranja, Verde y Morado.

-José David León Rodríguez-

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