martes, 17 de junio de 2014

La luna en las venas

Esta madrugada al no encontrar la luna me dije,
He aquí la muestra que los niños no están en casa,
Bajo el cielo de alquitran amarillo,
Intenté dormir diciéndome a mí mismo "He aprendido a reír".

Acaba un paseo nocturno,
Afuera el frío y el gorjeo de los pajaros dedican una canción helada,
Esta madrugada al no encontrar a nadie me dije,
Mis sentidos distinguen la dulzura de las tinieblas.

Poco antes de llegar a casa una víbora me guiña el ojo,
No he anotado nada sobre mi vista nublada,
El torrente sanguíneo de nuevo transporta el veneno letal,
La vida se me hace un juego dulce y estoy en el punto extremo de haber pérdido.

Nos conocimos en tierras malditas,
Donde se supone nadie escapa a la rutina,
Estábamos en nuestra plena juventud y cometimos locuras,
Mientras fumábamos nuestros dedos con besos invisibles.

Fue un mal movimiento y los vasos se cayeron,
El ruido estridente se repite aún en mi cabeza,
Se une al canto helado y el líquido que llevo dentro,
Mis pies se despegan completamente del suelo,
Yo era el menos pálido de los poetas que observaban las arañas en la tela de tu vestido.

La religión de los vidrios rotos ha pedido mi nombre,
Siempre lamentable es estar en el punto medio de cordura y locura
Bajo mi propia estrella de cinco puntas:
El trueno, la velocidad y furia con que yo puedo empujar al vacío
El fuego, la manera en que hierve la sangre cuando lo hago
El aire, pasando por todos los lugares chocando contra todo y no recordando nada
La nevada, los sentimientos rápidamente engendrados se congelan
La luna, que está en mis venas
Una sumatoria terrible que me deja caminando en las noches
Esta madrugada al mirar y no ver la última perla
Supe que lo demás no podría parar.

-José David León Rodríguez-




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